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A finales
del siglo XIX, en los Estados Unidos de Norteamérica alcanza mayor notoriedad e
influencia este reconocimiento gracias a las iniciativas de Julia Ward Howe y
Anna Jarvis.
En Perú, este reconocimiento a la madre se oficializa el 12
de abril de1924 a través de la Resolución Suprema N.º 677 durante el gobierno de Augusto B. Leguía. Desde entonces el segundo domingo de mayo se considera como un día especial de homenaje a las madres.
En nuestra condición de estudiantes, desde la inicial y
primaria, los que teníamos la madre viva ostentamos una flor roja en nuestro
pecho y los niños que tenían la madre ausente, una flor blanca.
Gloria eterna a todas las madres que nos otorgaron la vida y
la fuerza generacional, los hijos les debemos todo, desde la ternura, el amor y
sacrificio que comenzó en sus brazos hasta los cuidados que nos brindan hoy.
Hoy no puedo ostentar la flor roja. Desde hace varios años mi
felicidad está incompleta, a mi María la vi partir desde su aliento final y
lloré junto a mis hermanos porque pasamos a ser huérfanos, porque era un viaje sin retorno y aunque la tierra
la cobijó en la tibieza de sus entrañas, la siento a mi lado guiando mi caminar
y en mis sueños para replicar sus consejos.
Quedan sobre la redondez de nuestro planeta, mis hermanas que
la representan, Lidía y Alicia, en ellas deposito siempre la ofrenda a mi madre
María, mártir sacrificada y la única santa de mi devoción.
En nombre de mi madre y mis hermanas, saludo a todas las
madres de mi pueblo, de mi patria y del mundo.
OAD/090526

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