
TRES AÑOS DE UNA DEMOCRACIA SECUESTRADA POR GOBERNANTES NO ELEGIDOS
Escribe: Oscar Alarcón Delgado
Se cumplieron tres años del atrevimiento de Pedro Castillo Terrones
(PCT) al pretender cerrar el congreso y establecer un gobierno de excepción.
Esa fue la pepa de la proclama que dio lectura con manos temblorosas aquel 7 de
diciembre de 2022.
Recuerdo más a o menos a las once horas cuando con el Sindicato CENAJUPE
culminamos una manifestación en la Plaza San Martín. Sí, "¡Qué se vayan
todos!", "¡Que cierren el congreso!" fue un clamor popular; pero
más pudo el estado de ánimo de PCT y sus íntimos colaboradores que cayeron en
una trampa de desesperación, sin apoyo policial ni militar, ni tampoco social
para tal atrevimiento. Fueron inducidos al engaño, a la derrota.
Deduzco que sin partido político a quien confiar y consultar, fue una
acción desesperada ante el desafiante poder concentrado en el Congreso de la
República con mayoría reaccionaria y desafiante, hostil junto a la Fiscalía de
la Nación, la derecha empresarial oligárquica, su maquinaria mediática que pasaron
a la ofensiva, hicieron igualmente apuraditos, rapidito, para descargar el
remate de odio y deshacerse del sombrero que fue electo por casi nueve millones
de ciudadanos.
Inmediatamente el "golpista" PCT, fue golpeado, no importa la
normatividad establecida para vacar a un presidente, la cuestión era apurarse
no importa con 101 votos y no importa que sea Presidente Constitucional de la
República en ejercicio fue, detenido por su propia escolta. Le acusaron como “Golpista
de Estado", después de "Rebelión" y ante la ausencia de pruebas
la de "Conspiración". Funcionó el lawfare.
El pueblo que había elegido a un hombre salido desde sus entrañas
protestó inmediatamente y se extendió hasta nuestros días con el saldo de la
represión de más 70 muertos cometidos ya con el poder usurpado con "la
primera mujer presidenta, que soñaba llegar hasta el 28 de julio 2026" y
arrojada por sus mentores por incapacidad moral. Hoy existe otro presidente no
elegido, de similar calaña y de las mismas cavernas.
Es un momento para meditar sobre la falta de visión estratégica política
de PCT y sus compañeros de aventura. Pero esta situación no nos conlleva a una
condena, sino a una crítica y concluir que fue víctima de su limitante
política, donde no mandan las intenciones sino la realidad objetiva y el manejo
de la dialéctica para superar esas contradicciones de modo acertado.
Por lo demás, PCT es víctima de una conspiración derechista desde el
primer día que ganó las elecciones. Todos lo sabemos y por encima de sus
limitaciones ideológicas le extiendo mi solidaridad, porque tiene la firmeza y
la grandeza de enfrentar a la más rancia derecha corrupta, mafiosa y
explotadora, que nos gobierna sin que nadie los haya elegido, y que han modificado
en más de un tercio la Constitución Política y aprobado leyes favorables al
crimen y a vivir en una permanente inseguridad ciudadana.
En tanto, PCT es condenado a más de once años de prisión y a
distinguidos personajes de la oposición igual o inhabitación para impedir participación
en las elecciones del 2026 y así, la derecha y ultraderecha tengan mejores
posibilidades de triunfo y de insoportable continuidad.
Fernando Rospigliosi, actual encargado de la presidencia del Congreso de
la República en declaraciones a la prensa, señaló que hay que estar
"vigilantes" porque "volverán a intentar destruir la
democracia". Rospigliosi, exlíder ultraizquierdista de "vanguardia
revolucionaria" y hoy devoto fujimorista, representa la amenaza del típico
autoritario facho, con poder usurpado, sin legitimidad social, pero amenazante
con los mandos policiales a su lado.
Lo cierto, que mientras exista injusticia, explotación y corrupción, la
democracia será un espejismo, ´valido para los de arriba los que usurpan el
poder, pero será dictadura para los de abajo y la protestas no solo volverán,
sino que existen y existirán en defensa de la democracia, por una nueva
gobernabilidad y por un nuevo contrato social constituyente.
¡PCT, libertad!